Ir al contenido principal

Los que dan el todo





Los que dan el todo


Hay personas que no consiguen estar de brazos cruzados, esperando que las cosas sucedan para poder después decidir cuál es la mejor manera de contarlo. Simplemente van decidiendo a medida que actúan, sintiendo cada palabra, cada letra, cada vocal. Convivir con este tipo de personas es importante para un escritor, porque este debe entender que antes de ponerse frente al papel, debe ser lo bastante libre como para cambiar de dirección a medida que su imaginación viaja. 
Después de escribir una frase, debe poder decirse a sí mismo:
«Mientras escribía, recorrí un largo camino y ahora concluyo este párrafo con la conciencia de que arriesgo lo necesario y doy lo mejor de mí mismo». 
Este es el caso de Jesús Lara González de Quevedo. Sus escritos penetran en el alma de quienes los leemos. Nos hacen experimentar todas las emociones existentes y nos transportan a la fantasía real de hechos y sentimientos. Su peculiar estilo rompe barreras. Nuestro escritor combina lo real con lo maravilloso para hacer vibrar corazones. Saca de su alma su sentir para que cobre luz propia, pero, a su vez, logra que los lectores se sientan identificados. 
El caballero del alma, con sus dones, hace realidad su aspiración cuando dice: 
«Me encanta deleitarme con cada palabra, perderme en el mundo de la escritura para poder regalaros estos textos escritos desde lo más profundo de mi ser. Se trata de cambiar de alguna  forma un poco este alocado 
mundo e ilusionar el corazón de mis lectores, hasta el punto de lograr con ellos formar una gran familia en la que solo con las palabras nos lleguemos a entender». 
Tenemos que agradecer infinitamente esas palabras a nuestro escritor, pues logra su propósito. Su arte cautiva y hace tomar conciencia de que hay cosas de gran cuantía: los sentimientos del corazón y el alma en sí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

En la oscuridad de mi alma

En cada verso, hoy escrito, la indudable poesía eres tú. Extraño por segundos tu presencia, mientras el insomnio me atrapa cruelmente. Mi pensamiento da miles de vueltas, buscando un juicio justo a este merecido sufrimiento. Tanto desgaste y desilusiones causado por mi indiferencia, Tantas y tantas lágrimas vertidas por mi incoherencia, tantos instantes de felicidad perdidos por mis malos actos. Y tú, tú siempre dedicándome tu mejor sonrisa, aunque tu alma estuviera demolida. Qué significado tiene mi  devastadora vida, si eras la dueña de mi alma en todos los sentidos. No supe darte todo ese amor y las dulces caricias,  que a gritos me aclamabas sin yo querer escucharlas. Debí en todo momento hacerte sentir como una reina, pero con mi desfachatez, hice justo lo contrario. Precisabas de mi cariño para dejar a un lado el dolor, y yo te regalaba mi ignorancia más despreciable. Ahora, a día de hoy, tengo lo que por mi desgracia merezco. Solo deseo que no desestimes nunca al amor, ...

Resentida

Resentida   ¡Dime de una vez¡ -       ¿Hasta dónde te lleva esa prepotencia que transpiras por todos los poros de tu cuerpo? ¡Dime de una vez¡ -       ¿Qué sientes cada vez que con tu ego pisoteas a una persona que nunca ha arremetido contra ti? Cada día, solo ver esa sonrisa despiadada llena de superioridad y desprecio hacia el prójimo, me hace entender que intentas escudar lo que de verdad hay en tu interior. Intentas fortalecerte con el dolor y la vergüenza de todo aquel que te rodea. Pero… -         ¿Sabes una cosa? A mí no me convences, ni me haces sentir mal. -       ¿Sabes por qué? Porque yo sé quién eres, lo que intentas hacer y de dónde vienes. Y para nada te veo en ese pedestal que tú misma te ves subida. Te considero una gran persona, pero desde que te crees la diva del universo se ha perdido ...